jueves, 30 de octubre de 2014

Cámara Poética: El Mundo del Soneto



¡Qué fácil y agradable compartir sesión de poesía con personas como las que esta tarde nos acompañaron en la Cámara Poética! Sin miedo, sin prejuicios y sin tapujos, nos echamos en brazos de la métrica y en torno al soneto. Después de unas pinceladas sobre el origen, evolución, extensión y uso de este poema estrófico, recordamos su estructura, el endecasílabo que lo sustenta y sus clases, el valor de las sílabas en poesía y eso de la sinalefa, la acentuación... y llegaron los deberes y nos pusimos a intentar improvisar algunos endecasílabos referidos al amor o a cualquier tema en el que quepa la inspiración del momento. Con una suave música de fondo y leyendo sonetos representativos de cada época, Siglo de Oro, Modernismo, Generación del 27... fuimos pergeñando cada uno nuestro endecasílabo. Algunos leímos los sonetos y algun otro los recitó de memoria. Comentarios, intercambios de opiniones, alguna que otra reflexión, más lecturas...

Para terminar, improvisadamente, compusimos el siguiente poema colectivo en endecasílabos blancos. Como es de ver, la mayoría consiguió sus once sílabas y la correcta distribución de acentos; los demás anduvieron muy cerca de conseguirlo. Pero todos se leen bien y forman un estupendo conjunto.

Concluimos la velada y nos fuimos no sin antes  quedar citados para la siguiente ocasión que será, si los dioses no lo impiden, el próximo 19 de noviembre, miércoles y a la misma hora de un minuto después de las siete y veinte de la tarde, o al día siguiente, 20, o definitivamente cuando cuadre en el calendario y que podréis ver en la convocatoria que se publicará al efecto. No tenemos tema todavía, pero sí un desafío, ¿traeremos cada uno un soneto completo con sus catorce versos? En eso quedamos allí. Y aquí queda el experimento compartido de esta tarde:

Cámara Poética

Endecasílabos blancos
Poema colectivo en la sesión sobre El Mundo del Soneto en la Librería Cámara
30/10/2014

Yo pediré siempre tu mano extrañada,
pensamiento apagado, alma sombría.
El mundo es un silencio de cerrojos
¡cuántas veces me dijiste habías... !

 Sé que soy un río buscando el mar,
 sueño imposible: soneto de amor
escrito para ti desde este otoño;
amor que huyes tan lejos de mi casa
y me dejas hundida en la miseria.

 ¿Por qué la voz y el grito de esperanza?
 La luna brilla pálida de espanto.



Julio González Alonso
 NOCHES POÉTICAS

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