jueves, 16 de febrero de 2017

100 veladas de amor. En el Pub Witch y con Noches Poéticas




NOCHES POÉTICAS
Cadáver Esqueleto en el Pub Witch: “Cien veladas de amor

La crónica de la velada puede muy bien comenzar por el título del Cadáver Esqueleto y sus “Cien veladas de amor”. La explicación está en que el día 14, previo a la velada en el Pub Witch, se celebró el famoso “Día de los enamorados”, y que esta velada del 15 hace el número 100 de las veladas de Noches Poéticas. Una sencilla operación de sumar ¡y ya está!: “Cien veladas de amor”, el que será título y primer verso del poema colectivo en el que tomaron parte 29 inspirados voluntarios de entre los asistentes al evento para darle continuidad al poema con sus aportaciones. Entre ellos, nos dejaron sus nombres para agregar a la lista del posible futuro libro: Begoña Montehermoso, Mikel Ortega, Alazne Bañales, Sahara Vicente, Manoli López, Marian Morgado y Loren Simón. Luego hubo otros que no se enteraron muy bien e incluso –cosa natural- se confundieron con el nombre puesto en las papeletas para la rifa de los 7 libros cedidos para la ocasión de este centenario:

Mónika Nude (Déjame entrar)
Blanca Sarasua (Adagio para un silencio)
Julián Borao (Pares e impares)
Antología de autores de Noches Poéticas.- (Noches de Lupi en Bilbao)
Julio González Alonso (Lucernarios)
Óscar Alberdi (Antes de saquear el cielo)
Manuel González (Etapas)

Pero si algo se nos olvidó de manera imperdonable, fue anunciar que el III Premio de Poesía Noches Poéticas Bilbao 2017  está convocado y que ya puede participar todo aquél que lo desee. Las bases completas pueden consultarse:
1.- En la página de LUPI: http://launicapuertaalaizquierda.blogspot.com.es/2017/02/iii-concurso-de-poesia-noches-poeticas.html
2.- En la de  Escritores.org: http://www.escritores.org/recursos-para-escritores/19426-iii-concurso-de-poesia-qnoches-poeticas-bilbaoq-2017-espana, 
3.- Aquí mismo, en este cuaderno. 
Para tomar parte en el concurso, sólo hay que reunir un mínimo de 700 versos (máximo 1.000) estructurados en forma de poemas de tema y versificación libres, enviarlos por triplicado a la dirección que se indica en las bases, cumplir con los demás requisitos y esperar al premio que se fallará en el mes de septiembre: 60 libros de la primera edición, 300 euros en efectivo y diploma acreditativo.

De la velada, destacaremos el magnífico ambiente vivido, al que contribuyó en buena medida la actuación musical de Iñaki Cerrajería, nuestro habitual técnico de sonido e iluminación, que en esta ocasión hizo doble trabajo y lo hizo realmente bien. El público acogió con entusiasmo sus interpretaciones, de un gran virtuosismo que él, en su humildad, se niega a reconocer. Sin duda fueron las lecturas y declamaciones, algunas inflamadas y entusiastas, las protagonistas de la noche, así como los poemas de Gonzalo Otamendi leídos por los compañeros del equipo de Noches Poéticas, Julián Borao y Mónika Nude o la siempre sorprendente propuesta de Manuel Vicente Cajón; pero los versos del poeta invitado llegado desde Valladolid, Manuel González, pusieron un punto de indiscutible calidad al inicio de la velada que perduró en el ambiente y que también sirvieron de colofón en el cierre.

Una vez más la magia de la poesía nos reunió en la noche bilbaína a gentes de todas las edades, sin distinción de género, raza ni credos políticos. Así, ayer tarde, se ponía ante los micrófonos la más joven de los participantes con tan sólo 15 años y una cabeza muy bien amueblada para hacer versos, seguida del más maduro rapsoda de los asistentes con 79 años. Son cosas que se comentan por sí mismas y que –en mi opinión- le dan un valor extraordinario a este fenómeno ambulante de la poesía por los bares.


Y yendo al “Cadáver Esqueleto” y sus huesos hechos verso y poema, aquí están todas y cada una de esas “Cien veladas de amor

Cien veladas de amor
y un amor que dio sentido a mi vida
y cien sonrisas que han cambiado mi vida
porque la poesía es eterno amor para la efímera vida.
Tú eres todo para mi amor. El verso
es necesario como el beso.

Cien veladas de amor;
eran otros tiempos, cuando aún creía
y no son cien, ya ciento una sólo para ti,
la magia de la luna contigo. Quiero
darte el corazón que palpita en mi pecho,
quiero pasar tan sólo sin dolor
cien noches cerrando heridas con la tinta de cien versos
de un valor infinito.

Velar es esperar y esperar es desear siempre
una más.

Cien veladas de amor
que llenaron mi tristeza con la más bella alegría.
Cien veladas de amor que nunca desvelan
la luz y sombra en tus ojos. Intermitencia
de todos los amores velados en esta noche velada
igual que fue y, como es, será
cuando el verso ilumina la centenaria voz
y cien musas son nombradas en cada uno de tus pensamientos.

Cien veladas de amor,
cien veladas de amar
y en cuántas dices. yo cada día empiezo la cuenta,
pequeñas veladas de amor de intensidad casi
infinita
con caricias y besos tiernos y prohibidos.

Cien veladas de amor
serían pocas para estar junto a mí
y un sólo lecho compartido.

Después conté las noches de una
en una
ya sin ti.

15 de febrero de 2017


NOCHES POÉTICAS
De la crónica y la composición: Julio González Alonso
Fotografía de la velada: Sahara Vicente

 


4 comentarios:

Loren Simón dijo...

Permanecer saboreando con Noches Poéticas los versos, se puede traducir en una caricia para los oidos, un aprendizaje para el alma, un lujo para el corazón y solo brota agradecimiento a los que lo hacéis posible un gran respeto y cariño.
Gracias. Enhorabuena Julio por la crónica.

Noches Poéticas dijo...


Te agradezco, Loren, en mi nombre y en el de quienes hacemos Noches Poéticas tan estupendas palabras. Te las agradezco y agradecemos porque, bien sabes, a veces cunde el desánimo y la duda y, entonces, palabras como las tuyas resultan ser sanadoras e inyectan la ilusión necesaria para seguir adelante. Abrazos.
Salud.

Julián Borao dijo...

Excelente crónica, Julio, y encantado de haber vivido juntos tantas veladas de poesía y música en los bares que han dejado su huella poética colectiva plasmada en un gran número de cadáveres esqueletos como éste. Salud y poesía. ¡Nos vemos en los bares!

Julio dijo...

Gracias, Julián. El camino, desde siempre con Antonio Machado, se hace al andar... y en él dejamos la huella, en este caso poética, de nuestro paso. ¡Poesía y salud!