viernes, 4 de mayo de 2012

El pecho-Cadáver Exquisito 14 de diciembre de 2011 en el bar Ambigú de Bilbao.



Treinta y ocho colaboraciones escribiendo versos para vestir este cadáver exquisito con el tema de El Pecho y todo lo que inspiró. Interesante fusión de los pechos femeninos y masculinos para sugerirnos mucha pasión, amor, amparo, seguridad, alimento, placer, deseo, refugio... Me gustó, particularmente, el verso que viste el pecho con la metáfora: habitación del abrazo. Felicidades a la autora o autor de la propuesta. Más elaborado es el verso que se refiere a los pechos femeninos con el texto: oblongos eslabones de naranjas. Original, también, el tartamudeo apuntado en: teta.. teta.. te-ta-pas con elegancia. La alusión a la curvatura espacio-tiempo encontrado en los pechos femeninos tiene su gracia al ubicar la poesía en el espacio de la Física.

Bueno, pues todo ello, junto, revuelto y agitado en la coctelera de la Noche Poética lo tenéis servido a continuación y como sigue:



Respiro, suspiro, imagino, sueño contigo
y enredar mis dedos entre sus pelos,
habitación del abrazo.
Me gustan los pequeños pechos
y mi pecho brama imparable en abismo sin fondo,
reposo cálido donde olvidar y reencontrarse,
lo primero que comí y lo segundo que mordía.
Correré como un niño a enredarme en tu pecho,
estrella árida,
oblongos eslabones de naranjas
vuelan libres por las verdes praderas.
No te muevas, que estás muerto;
pienso, siento dentro del pecho un corazón
despierto.
Siempre que veo unos pechos duros recuerdo una novia
africana.
Chupar, lamer, perderse
áspero, dulce, sobre mí.
A clavarme esa lanza no tenías derecho.
¿El segundo placer para tener donde morder?
Ellos llegaron a mis ojos y desperté...
teta... teta... te-ta-pas con elegancia;
si me adentro te sorprendo,
¿todo esto es para mí?
El vaivén de tu espíritu, preso entre colinas
tu pecho es negro pecado,
pecho de locura, pechos del deseo
y al descubrirlos siento la maravilla
de la curvatura espacio-tiempo
de cuervo.
Mis pechos rebosan poesía,
lamento, culpa, golpes, golpes...
y vía de salida de las entrañas
cuando la mayoría de los seres sobrevuelen
en tu pecho me siento en casa,
escudo de mi corazón
amamantando con leche,
leche de mosca.
Disfruto con sabor, gozo con su tacto;
mi refugio,
puerta de los sueños tras noches
de alma y caos.



Noches Poéticas
Montaje del texto: Julio G. Alonso

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