jueves, 19 de febrero de 2026

Premio del VI Concurso de Poesía Noches Poéticas/Espacio Davinci Bilbao.- Cadáver Esqueleto

 

NOCHES POéTICAS



BILBAO
18 de febrero de 2026
ESPACIO DAVINCI-BILBAO

La velada de este miércoles, 18 de febrero, se vistió de gala con la presentación y entrega del premio del VI Concurso Noches Poéticas de Bilbao 2024, en este caso con el Espacio Davinci y su gestor, Ibon, que con gran generosidad ha dotado el premio con 500 euros para la obra ganadora, y la Editorial Vitruvio como responsable de la publicación del libro. Entre los asistentes, agradecimos la presencia de la poeta Blanca Sarasua, una de los participantes del jurado que concedió este premio porque, como se indica en el escrito del fallo: “Se trata de un poemario con lenguaje innovador, pulcro, de abundante simbolismo, riqueza, y originales metáforas, demostrando un excelente dominio de la escritura y gran versatilidad en la presentación de los poemas y su desarrollo. Se trata de una obra creativa y coherente, de tono intimista y tocando lo cotidiano de la vida iluminada por la exquisita sensibilidad mostrada a lo largo del libro, lo cual facilita la identificación del lector con la poesía y apreciar con gusto la intensidad de su belleza

El jurado, presidido por Ainize Basalo, estuvo formado en su segunda fase por la citada Blanca Sarasua, Julio González Alonso, Julián Borao, Pablo Méndez, Andoni Mendia y Alberto Infante


Todo, en la tarde lluviosa de Bilbao, anunciaba con expectación el momento de la entrega del premio de esta sexta convocatoria. La sala del bar y espacio Davinci se fue animando con la llegada del público. Y llega, también, la ganadora del concurso, Angélica Morales, turolense con residencia en Huesca (todo queda en Aragón), mujer desenvuelta, amable y humilde, generosa y culta, que –además de la poesía- cultiva la narrativa, el teatro como actriz y directora, y con un historial muy respetable de premios conseguidos a lo largo de una vida todavía joven  que asegura un futuro prometedor, rico en obras de gran calidad, tanto en la poesía, como en la narrativa o el teatro.

Angélica Morales ganó el VI Concurso N.P. con la obra “Los amarillos ojos de la bestia” (Ed. Vitruvio.- Madrid, 2025). En su presentación fue entrevistada por Ainize Basalo y nos fue –de forma muy amena- exponiendo las razones de la escritura de estos poemas, muy pegadas a la memoria de las mujeres del pasado de su familia, de sus fortalezas, dificultades y debilidades, en una lucha sin cuartel contra las adversidades en un tono reivindicativo,  de recuperación y puesta en valor de unas experiencias de las que la autora se sabe heredera y que nos traslada a los lectores a la vida de esas mujeres que fueron nuestras abuelas.

Tras la pausa musical en la voz y la guitarra de María Vaquerizo, volverá Angélica Morales para, en solitario, hacernos llegar en su voz algunos poemas de “Los amarillos ojos de la bestia” y otros textos inéditos dramatizados que emocionaron y conquistaron a todos los presentes y nos dejaron con las ganas de escuchar más. Pero el tiempo es implacable y la velada debe continuar. Por eso, tras su actuación, llegará el momento de anunciar el tema para el Cadáver Esqueleto de la convocatoria. El título no podía ser otro que, haciendo un guiño al título de la obra ganadora, que “Los ojos”. Y así se fueron repartiendo y recogiendo los papelitos escritos con un verso o frase sobre el título propuesto. Un total de 44 participantes nos hicieron llegar su inspiración para componer el poema colectivo que llamamos cadáver esqueleto, al final de la velada.

Mientras tanto, con entusiasmo, fueron pasando por el micrófono las voces de hasta veintitrés poetas, las canciones de María Vaquerizo y la perfopoesía de Manuel Vicente Cajón, fiel y habitual participante de las convocatoria de Noches Poéticas.


En el cierre de la velada, aparecieron “
los ojos” en forma de “cadáver esqueleto” con los versos aportados por esas 44 personas para decirnos así:

LOS OJOS

Sin lágrimas
tu mirada me dice que sí.
Lo escuchan todo esos ojos tuyos. Fíjalos
en ti, no sea que te pierdas.

Azabaches espejos, ecos de abismos
tus ojos, en los que veo tu bello universo.
Lo mejor es cuando sonríes
con tus ojos
que iluminan mis tinieblas,
que inspiran soledades.

Delicados y doloridos y agradecidos
me enamoré, me enamoré de tus ojos claros.

Tengo los ojos abiertos y no veo,
son mirada líquida
que muestran nuestra alma;
los sentimos abiertos hacia la nada,
indómita negrura del zarpazo de la locura.

Para qué, si no sientes
planisferios de luz a los que asoma el tiempo;
sólo son ojos para mirarte,
pozos que atrapan mi vértigo,
me miran sin rencor,
espejos retrovisores
de mi máquina del tiempo.

Soñar abiertos siquiera antes
de que os cerréis para siempre, muchachas
dormidas dentro de la miel.

Soy luz ciega en busca de las estrellas
de la noche; soy viento
eléctrico en la niebla negra
que mañana será lluvia y animal que busca.

Una sombra se pone a roncar; una mirada
sincera con ojos pensantes,
ojos que ojean en los despojos,
dos alfileres afilados
de cerca y abiertos
la vida abierta.

¡Ay, luna desprendida del cielo
que se me clava! Transparencias son
nuestras miradas,
dos joyas reflejos del alma,
perspectiva, párpado invisible,
cárcel de lágrimas, puertas del alma,
el brillo en el que te miro y amo.

Mirar con buenos ojos; si los cierras
otros mundos ven esos
tus ojos grandes,
esos ojos que no miran
me lanzaban miradas inquisitivas,
fuentes, al fin, de amor
son tristes y cargados de dulzura.

Los míos, son sueño.

 

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